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Capítulo tres: Viva T.A. y toda Shark
Comentaba en el episodio anterior que me compre una caja de siete piratas, que pronto tuvieron una némesis en unos medievales que debí trabajarme yo, pues su rey era un click blanco con corona plateada, y una pluma del mismo color metida por un agujero en el pelo, justo en el encaje del gorro. El traje y la pluma tenia adornos de hilo plateado, pegados con Imedio estratégicamente.
Se llamaba “Su Ilustrísima (SLI abreviado) y tenia un hijo príncipe de color verde, con corona de reina, traje verde completo, y capa, collar y muñequeras (que eran botas de pirata) amarillas. También tenía en el pecho como adorno dos pegatinas de las que llevaba el soldado rojo 3387, y pelo rizado (como no).
SLI tenia dos guardaespaldas, pero no recuerdo nada (lo leí en mis notas). Se suponía que los medievales estaban en un sitio escondido al ser pocos y atacaban esporádicamente a los piratas, y estos se defendieron con una empalizada, que no era mas que los restos de un fuerte que compré por 100 pesetas a un compañero del colegio (Ángel) con un billete de esos que había de Manuel de falla. Hice una tonteria y en la calva escribí (a maquina para mas INRI) “SOY MATIAS JI JI JI” (después explicaré quien era Matías) y a Ángel le hizo gracia. Bueno pues así andaban mis piratillas, dándoles tiros a sus enemigos a través de las ranuras del fuerte destinadas a los rifles.
Mis mejores amigos de aquel entonces eran dos hermanos llamados Jaime y Matías Javier, alias Curro (si, el del billete). Jaime era de mi edad y Curro unos 3 años mas pequeño. Fue casi como un flechazo, estábamos todo el día juntos y yo me pasaba en su casa mas tiempo que en la mía. Normalmente me iba bien pronto el sábado y allí jugábamos... pronto les piqué con eso de los clicks, al enseñarles los míos se compraron un par de ellos: el sheriff con mecedora y el ya mencionado capitán rojo 3387. Jaime rápidamente hizo una mezcla de ambos y creó un muñeco con lo mejorcito para el y con el resto uno para Curro. Fue el primer corsario (ver foto corsario). El otro era el primer pepón (hubo muchos de ambos después) y tenia los pantalones negros, el centro rojo y el gorro de vaquero que pronto fue sustituido por un gorro pañuelo (característico de la saga peponera).
Y así empezaron nuestros elaborados juegos, medio de niños medio de adultos , pues inventamos países, reglas, etc. Y así empezamos a hacer historia común. Yo bauticé al mío Sildavia por la canción de La Unión que se oyó tanto por aquellos 80, y al país de ellos lo llamamos Shark por un tebeo de Flash Gordon de aquellos hechos de tiras en blanco y negro, donde iba con Zarcov a una isla llamada así, llena de piratas. Para dividir a los hermanos se denominó de principio “Shark la pequeña y Shark la grande” siendo de Curro y Jaime respectivamente.
Y me hubiera encantado que los conocierais. Jaime era tan trasto que en el barrio, antes de conocerle, le llamábamos “el científico” pues creíamos que tenía un laboratorio en casa, pues siempre andaba con historias de ciencia y demás. Dibujaba bien, era un artista prematuro incomprendido. Curro era (y es) todo lo contrario: apocado, de pocas palabras, siempre a la sombra de su hermano mayor... un caso de chico. Volviendo al tema, en la primera visita oficial del corsario y pepón a Sildavia , este primero regaló el cetro a SLI y a cambio se les entregó un trabuco y un puñal en un cajón de las balas amarillo a modo de bandeja, todo con su pompa y boato... luego organizamos “un banquete” en la bandeja de plata... después vino el concurso de lucha y el de tiro con ballesta (las antiguas disparaba de verdad) y lo ganó el príncipe verde.
Jaime también crea a “manita gangrena”, hecho con restos de los que tenían de pequeños, y le hace ese peinado a base de mordiscos.
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Detalles de Manita Gangrena
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También compra la caja del rey individual, creando al rey de Shark, “Jaime I”. Por cierto, el corsario tenía bigote, se lo hizo su dueño con un alfiler calentado a fuego. Jaimito como digo era un caso, y con los Montaman (unos muñecos de sobre de ínfima calidad) inventa “los hombres de la otra cara del espejo” y que salían de un retrovisor cuando el corsario los invocaba a grito de “HOMBRES DE LA OTRA CARA DEL ESPEJO, SALID!!!
El tiempo sigue pasando y vuelve el verano, así que toca irse al pueblo de nuevo. Los piratas y los medievales, juntos pero no revueltos, preparan “expediciones a Inex” yendo por un lado el príncipe y casi todos los medievales y por otro varios piratas, entre ellos “guaperas” que sale de otra caja 3570, pero en vez del pantalón negro se le pone uno azul (cosas de la simetría que ya la llevaba a rajatabla)... y fue aquí, en Inex y aquel año que no recuerdo, donde se forja la leyenda...
Tenía un único amigo llamado “el porras” (mote pueblero) que era mi mano derecha cuando estaba allí, y ese día en concreto me acompañaba donde compraba los kekos, una tienda donde tenían droguería, en plan mercadillo con varios pasillos donde había casi de todo. Ibamos a ver que tenían pues yo debía de tener unas pelillas... y allí estaba esa 3546, con sus 4 piratas tan peculiares y ese tricornio azul. Le pregunté al porras si el lo veía azul también por dos veces, y entré raudo a comprarme aquella cajita. ¿Por qué tanto revuelo? Porque en la prehistoria, cuando los reyes me trajeron mi primer barco pirata, en las fotos de los laterales de la caja venia una foto que yo siempre he recordado más oscura, como de noche (dicen que la memoria es errática, o quizás la cambiaron en ediciones posteriores) el caso es que yo inventé que ese click del tricornio azul debía ser el rey de los piratas o algo parecido, pues en esa época y en España solo tenías el rojo (común) y el verde (algo mas raro) y el blanco de las cajas de Famobil color, claro está... (ese era el que no me quiso dar mi amigo Francis).
Y así y tas muchos años de no saber su existencia lo encuentro sin saber siquiera en que cajas podía salir (ya que aquí no teníamos la caja del atricorniado con casaca roja y barril, jarras y martillo 3386). Guaperas fue el primero en encontrar a este grupo de el del tricornio, dos Gorricoflanes (palabro inventado por mi que define a esos piratas de gorro amarillo y cinta azul, que son como grumetes que cavan para enterrar el tesoro etc. Es por la forma, que es similar a un plato con un flan encima) y uno con gorro de lana azul que fue bautizado como “Legendario” pues cuando salía el primer anuncio del barco (aquel del niño arrastrando el barco por el suelo con el sonido “TUTU,TUTUUUU!” también mítico por estos lares) yo decía “ese gorro es como legendario” pues tampoco se veía por ninguna caja. Solía montar mis batallitas (aparte de en el corral) en una habitación de la parte de arriba, en una cómoda enorme con un espejo con mucho sitio para dejar los muñecos. Allí recuerdo andar envolviendo el tricornio en varios trozos de papel pintado, cogido de rollos que sobraban y estaban guardados en un armario cercano (incluso había uno azul) para volver a Madrid con el nuevo cabecilla de los piratas. Mientras tanto, Su ilustrísima hacia de las suyas e intentaba huir con el tesoro de plata, dejando plantados a los pocos súbditos que quedaron con él en Sildavia. Entonces todos los medievales de la expedición, incluido el príncipe, se pasan al bando pirata (otro cambio de gustos por mi parte). Tricornio Azul entra triunfal en su nuevo país y pronto derroca al Rey traidor con lo que se denomina “el puñetazo de cambio de gobierno”. Con el “gorro legendario” creo un keko con una vieja manta de mexicano de color azul, y un hacha adornada con un abalorio indio del mismo color. Le pongo una cabeza encontrada en el pueblo de épocas remotas, pasando a ser el click mas viejo que tengo (y es que yo tenía la norma de que la cabeza era lo que valía realmente, el resto era simple traje que podía ser cambiado a voluntad).
Sobre “supervivientes de la prehistoria” tengo una anécdota: por la época en que solo tenia la patrullera y policías, mis padres decidieron cambiar el sofá del comedor, y como era de estos de skay tenía una tela por abajo, la cual rajamos para sacar todo lo que se había ido colando por debajo de los cojines (quien ha tenido uno de esos tresillos sabe de lo que hablo) allí había de todo y casi todo mío: canicas, chapas, trozos de comida, etc... y un muñeco. Era el pirata de mi barco, el del gorro pañuelo. Como en aquella época estaba con los policías y demás, pues se lo regalé a mi sobrino. Luego al volver a mi vena piratil me arrepentí sobremanera, pues hubiera sido el único de la prehistoria que conviviera con mis clicks de entonces... no hace falta decir que mi sobrino lo debió de perder casi de inmediato (una lástima)
Y con esto acabo por hoy mis pequeñas cuitas con los playmos, en breve seguiré contando como evolucionó TA en Sildavia y como crecieron también sus aliados de Shark.
Tricornioazul
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