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Capitulo segundo: resurrección
Tras un periodo en que dejé de lado a los pequeños playmobil, no tardó en afectarme de nuevo su virus... la culpa la tuvo la lancha patrullera que sacaron ese año. Yo debía de tener la edad suficiente para avergonzarme para jugar a muñecos ya, pues recuerdo que mis padres y hermanos me recriminaron. Era muy bonita, con sus tres policías con sus galones-pegatina en la muñequera y mil detalles mas... pronto le acompañaron una caja de policías, de estas que son unos 5 muñecos con sus motos, semáforos, señales, etc, que complementaban perfectamente con los azules navegantes... ese verano me lleve mi pequeña cuadrilla al pueblo de mis padres.
El pueblo. Debería ocupar un capítulo aparte por toda la vida clickera que se desarrolló allí, pues de crío he pasado veranos interminables... en la “prehistoria” poco recuerdo, excepto estar jugando entre la plantación de tomates que tenía mi padre con un par de muñecos, y a uno le había hecho un peculiar gorro verde con un tapón de muñeco pica-pica, aplicado directamente en la cabeza calva... también estuvo por allí el héroe Remy ataviado con un casco, una bandolera negra de balas del mexicano y el enganche del barco pirata que une la vela triangular al nido de cuervos, a modo de osado escalador por las puertas de hierro de la entrada... quizá esto fue posterior a lo que estoy contando, igual que la caja de 7 indios que también recuerdo haber jugado allí, pero ya dije en el episodio anterior que tengo los recuerdos pero no los datos.
Retomando a los policías y patrulleros, decidí dejarlos allí al volver a Madrid, pero a la vuelta me di cuenta de que uno de ellos (azul y blanco, irónicamente igual que TA) se había quedado abandonado. Primeramente me curré un superhéroe cutre (era el pobre click rodeado de celofán a mas no poder) que vivía en la lámpara del comedor en plan “base secreta”, pero pronto deseché la idea y volví a mis fueros, es decir, las aventuras con espada de los piratas y los medievales. Concretamente, hice al primer “antipirata”.
Con maña, papel y cartón le hice una capa blanca, un cinto, un antifaz azul y demás adornos. El cinto tenia compartimentos para la espada, y el mismo símbolo que en el pecho, el de los antipiratas:

Esa extraña mascara la saqué de unos dibujos animados de scooby doo, de una bandera de un barco pirata fantasma que volaba por el aire, y me gustó.
(Aquí hago un inciso, ya que he releído de mis “archivos”, es decir, una bolsa que conservo llena de dibujos de aquella época lejana y algunos escritos a maquina donde contaba atropelladamente la “historia de Sildavia”... había olvidado completamente que además de los policías compré dos soldados del oeste y acabaron todos mezclados en plan equipo, y que el capitán de la patrullera era rojo, de pelo rizado negro y con la gorra blanca, originaria de mi sobrino que tenia el yate... y echando mano de mis notas sigo adelante con mis vivencias. También he pensado en poner dibujos escaneados en vez de fotos en este capitulo.)
Arturo se llamó este personaje, gracias a la canción del grupo “Cadillac” que se oía en la radio de aquel año. Le inventé (como no) una historia y un pasado, pues tenia una especie de libro rojo hueco (se abría como una cajita) al que coloqué la mascara-símbolo y donde Arturo guardaba cosas. El libro era de su padre, que en teoría vestía como él pero de este color, además de ser rubio y no como él que tenia le pelo rizado (era lo mas raro en pelos en aquella época, así que todos mis protagonistas lo llevaban) con un trasquilón... este pelo, el pantalón azul y algunas otras piezas como las muñequeras de pico azul me las dio un amigo más joven de mi misma calle (Francis) ya que yo al dejar de lado los kekos le di varias cosas, y ahora tocaba devolverme el favor. Lo que no me pudo dar por tenerlas justas fue una espada, así que me las ingenié y con un palillo y cartón me hice una de entrenamiento a falta de tiempos mejores.
Poco después fue mi primera visita al parque de atracciones. Mi hermano José (el mediano) me dio unas 75 pesetas y con estas al día siguiente me fuí a una tienda de mi barrio algo alejada, a por el capitán pirata negro y rojo, el cual venia con 5 pistolones, (trabucos los llamaba y llamo yo), un cofre y una espada plateada. La espada se la coloqué a Arturo (se la había arrebatado en justa lucha) y el pobre capitán por ser el malo de la película tuvo que apañarse con una especie de hoz hecha con el blister de los trabucos (por cierto, pronto el antipirata le robó dos de ellos y los guardó en el libro de su padre). Como las posibilidades de juego eran un poco pobres con dos muñecos, inventé que el pirata era vencido pero tenia muchos hijos, los cuales recreaba cambiándole el atuendo (le ponía el lazo del cuello al revés, por ejemplo) y así en vez de un enemigo tuvo nada mas y nada menos que ¡ocho! Uno detrás de otro...

Pronto el antipirata tuvo un aliado. Era un arquero medieval de esos verdes y amarillos, y Arquero se llamó. Lo próximo fue la caja del pirata 3570, que pronto se puso el lazo y muñequeras rojas para cederle a Arturo las suyas azules para el traje de gala y los tesoros plateados (quizá esa caja la compré en le pueblo en las fiestas, en esos puestos donde tenias desde quisquillas a manzanas de caramelo, o ese turrón enorme que tenias que cortar a mazazos... ese año felizmente tenían mis queridos playmos, algo carillos pero asequibles al fin y al cabo...) Esos tres fueron el comienzo de la A.A. (Alianza Antipirata) y ahí es donde los “futuristas” abandonados en el pueblo (así nombraba yo a los clicks de ciudad) volvieron a Madrid, y me hice un par de personajes nuevos: el Apadrinado (llamado así por ser su tutor el del traje rojo llamado Atricorniado (me dio por empezar todos los nombres por la A) y Plumica, un negro que hacia las veces de “chico para todo”.
Eso me recuerda que tenia devoción por los negritos, ya que en aquella época y sobre todo mucho antes eran escasísimos (no había DS y solo salía en la caja del primer barco pirata) y un compañero de colegio (estaríamos como en tercero o cuarto de la EGB de entonces) se puso un recreo pesadísimo con cambiármelo por montones de cosas, pero yo no quería perderle... el que quiera ver como eran exactamente mis “creaciones” que mire el dibujo y vera al negrito con su pluma de indio y su gorro típico...
Después compré la caja del fantasma (aquella primera con sus fotos por todos lados y tamaño mas bien pequeño) y creé al Albino, que tenia los ojos rojos y le brillaban en la oscuridad, aprovechando esto para asustar con su sábana a los enemigos por la noche y era maestro en el manejo de la lanza el resto del tiempo, lanza del arquero a la que acoplé una fina cadena cuadrada de las de colgante. Con la barba y otros restos de mi sobrino que me dio mi hermana al llegar las navidades (hiperfiestas para mis playmos). Debí de hacer al gobernador del dibujo, así como la plataforma roja del circo que también se ve... finalmente me cansé del resto de polis y patrulleros y se los regalé a mismo sobrino. (De hecho sobrinos varones no tengo más).
Y ahí la historia da otro giro inesperado. Compré una caja de 7 piratas, tras ahorrar y dibujar una y otra vez a aquellos siete tan codiciados... quería pedirle un tricornio blanco a Francis para el de color verde, pero al final nunca me lo dio. Los piratas barrieron literalmente a los antipiratas (vamos que me cansé de aquel argumento). Transcribo de mi cuaderno (no vale reírse):
"llegaron siete piratas dispuestos a guerrear. Estos vencen al ser mayoría y además más brutos; también se debe su derrota que a pesar de que el arquero y el Atricorniado son audaces, nunca pelearon en serio, al igual que los demás. El único que se salvó fue Arturo que desapareció. Se rumoreaba mas tarde que murió atravesado por una bala de cañón mientras estaba en lo alto del palo mayor. Fue una pena que los eliminaran, pues formaban un grupo pintoresco y eficaz, sin contar que empezaron de la nada, de un futuristas olvidado que volvió a lo bizarro"
Y así es como los piratas volvieron a Sildavia, y como ya estaba enganchado hasta la médula a los pequeños amigos de plástico. Y la vida y obra de los piratas (que aún siguen por aquí) la contaré en capítulos siguientes.
Tricornioazul
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