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::: Opinión >> Los clicks y yo (por Tricornioazul)

 

Los clicks y yo, una historia verídica

Capitulo primero: un comienzo

Como introducción os contaré una imagen que tengo en la cabeza, la cual no sé si fue sueño o recuerdo: en unos grandes almacenes conocidos por todos, posiblemente navidades, un expositor redondo de hierro, de los que giran. Ahí están las cajas pequeñas equivalentes a los special de ahora de Famobil: hay de todo como indios y vaqueros, soldados napoleónicos y del oeste, medievales... al evocarlo siento una mezcla extraña de melancolía y alegría a partes iguales, pues aunque la visión es sumamente agradable sé que nunca podré tener ni aquellos muñecos ni aquella ilusión...

El virus clickero me lo inoculó un vecino, representante de una marca de conocidos sopicaldos y demás, que siempre traía algo para sus dos hijos (menores que yo) y alguna vez para mi... mi primera cajita azul fue la del soldado 3354 , el cual me encantaba pues traía toda clase de accesorios y no como muchos kekos de ahora que apenas traen lo puesto... mis dos vecinillos tenían casi todos y muy colocaditos, y no se me olvida el mosqueo que pilló su madre un día que, estando yo solo les quité todas las piezas y las coloqué a mi gusto, haciéndome la banda del “rey bandido” (con la corona y la mascara del mexicano) y es que al parecer me vino pronto la afición a customizar (jeje)

Luego yo por mi cuenta compre al policía antidisturbios y al primer indio amarillo, que hacían luchas atemporales en el salón de mi casa: el nativo lanzaba flechas al agente del orden, pero este las paraba con su escudo trasparente... por aquel entonces mi hermana tenía un noviete medio hippie tocayo mío, y se ve que le debí de caer en gracia (o se quería ganar a mi hermana a través de mi) pues tras preguntarme si me gustaban mucho los clicks  me llevó a una tienda de mi barrio y me compró un flamante coche de bomberos 3216 sin venir a cuento... recordando esta alegría inesperada procuro comprar a los críos a los que tengo aprecio algún playmobil a destiempo, para así de alguna manera devolver el favor a aquel chaval tan atento que desapareció de nuestras vidas muchos años ya.

Y pocos recuerdos tengo mas de esta época,  el resto de cajas (que fueron muchas) las rememoro sin orden ni concierto, como mi primer barco pirata unos reyes, al que destrocé las velas al pintarlas e intentar lavarlas (se deshilacharon) en una aventura donde unos proscritos tomaban el barco y escribían a rotulador negro eslóganes como “piratas, rebelaos!” (como veis además de tener imaginación  los juguetes me duraban enteros muy poco, yo no era un niño cuidadoso que ha conservado sus juguetes hasta ahora, por desgracia) eso me recuerda que mis primeros plateados (esa caja de dos y dos soldados y un rey blanco) acabaron en la alberca de mi tío , allí en el pueblo de mis padres, navegando en una lata de dulce de membrillo (tiemblo de recordarlo, no se si de felicidad o de temor por esa plata tan codiciada hoy).

Y como olvidar aquellas cajas de 7 muñecos, las cuales tenían una base de corcho con sus compartimentos grandes y sus espacios a medida para los muñecos! Tuve aquella de los soldados napoleónicos con su cañón y demás, y a la hora de que las pegatinas de sus gorros estuvieran destrozadas (con tanta batalla, supongo) recorté de los papeles que venían en las gaseosas “la casera” unas graciosas casitas con cara que era el símbolo de aquélla marca, y de llamar a esos soldados “la napoleón francesa” pasaron a ser “la napoleón casera” (no preguntéis). Y es que siempre me ha encantado inventar nombres rocambolescos para las cosas de mis muñecos... a los soldados azules del oeste los he llamado siempre confederados (que me perdonen los puristas oesteros) pero es que nunca he entendido de la guerra de secesión ni de muchas otras.

Otro seis de enero me obsequiaron por sorpresa con un camión de la basura naranja, con contenedores, que acabo casi desarmado y dándole uso un grupo como de aventureros creados por mi (al estilo del equipo A o similar) , y un primer beduino azul con su camello y su barba (una novedad en aquel entonces) el cual montó su cuartel general en un rincón que quedaba entre el armario y la pared de mi cuarto, y que acabó teniendo un escudo redondo azul claro, sacado de una rueda del carro del Nenuco (ya era apañado también en mis años mozos) ¡ y como me gustaban ya por aquel entonces las piezas nuevas! Eran únicas y maravillosas esas piezas plateadas (espada curva, rifle extralargo y puñal al cinto); y es que si algo se ha perdido para mi desconsuelo ha sido ese brillo que duraba poco tiempo, hermoso en comparación con las feos colores metalizados de ahora (véanse las armas del árabe special 4521 por poner un ejemplo) y que finalmente quedaba de todos colores por abajo como los mas veteranos sabréis... y es que se ve que el plástico restante era usado para ese tipo de accesorios.

También poseí algunos Famobil color, aunque nunca tuve los rotuladores. También de esos catálogos me di buenas raciones de visualizado mientras soñaba despierto...

Famobil color

RemyPor aquel entonces ya inventaba personajes curiosos , con nombres, aliados e historias... en la primera época de Famosa los colores y accesorios eran básicos,  y había que echarle imaginación... una de mis primeras creaciones fue Remy, sucesor de aquel rey blanco y plateado llamado Remigio I (un nombre muy regio, sugerido por mi hermana) que combinaba el amarillo con el azul claro de las piernas “confederadas” (estas y las grises de los policías era lo mas destacable entre aquellos monótonos azul oscuro, verde hoja, blanco, negro, amarillo y rojo) tenia un pelo cortado peculiarmente por mi para darle un toque distinto, como de héroe, y le acompañaba un chico moreno que era su compañero inseparable... tanto cariño les tenia que los he “recreado” de nuevo (y es que en Sildavia está permitida la reencarnación), de ahí la foto...

Hablando de fotos una cosa que siempre he odiado de las primeras cajas que tuve era precisamente eso, que tu comprabas la caja del jefe “confederado” tan rubio y majo el, y  dentro te venia un moreno ó castaño casi siempre (los rubios escaseaban en esa era) y aquí debo de decir que me gustaban mas los blister de los Airgam Boys (a partir de ahora AB) ya que al ser blister trasparente se veía el contenido y no daba a engaños... lo peor eran las cajas medievales, con aquellas lanzas tan chulas (al menos tres tipos) y que luego aquí era la alabarda estándar (puaj) y lo mismo ocurría con las espadas, etc. (aquí de la espada cristiana de bolas no nos librábamos)
 Aquí tuve yo  también mis primeras obsesiones con las piezas extrañas (ya por forma ó color) pues la información de finales de los 70 era mas bien escasa (poco internet o foro para preguntar había...) la única era la de las fotos de las cajas y los catálogos, que yo miraba y remiraba sin cesar. Ya digo que lo único azul claro que existía eran los pantalones de los soldados, pero yo en los catálogos veía unos extraños indios azul claros enteros... con eso ya inventaba una historia de que aquel indio era como una leyenda viviente, fuerte y valiente a mas no poder, etc. De hecho la obsesión duró hasta hace unos años que me aclararon de donde venían los dichosos azul claritos (los primeros muñecos alemanes del 74) pero ya digo que los 4 amigos que compartían tu afición y juegos sabían poco o menos que tu. Y esto fue lo que luego denominé en mi segunda infancia (o adolescencia infantil, no como las de las generaciones de ahora) “la prehistoria”donde retomé el tema famobilistico con renovada ilusión, pero eso ya es tema de otro capitulo / articulo...

Tricornioazul   

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