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La luz natural es ideal para tomar fotografías, preferiblemente evitando el sol directo, que puede quemarlas u ofrecer contrastes excesivos de luz y sombra. La luz de mediodía es adecuada porque el sol está alto y las sombras se proyectan mínimamente, pero recordando situar el objeto de tu fotografía fuera del alcance de los rayos solares. La luz de mañana y de tarde es menos intensa pero prolonga sombras más largas.
Puedes hacer tus fotografías directamente en el exterior (ver foto), en interiores iluminándolas con luz natural (a través de una ventana cercana) o bien en interiores con luz artificial.
El ajuste de luz para fotos exteriores o con luz natural suele ser automático, aunque muchas cámaras incluyen opciones para días de sol, nublados, etc. que pueden ser de ayuda.
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