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agosto 19
Publicado el Martes, 19 agosto 2008 por

Figuras articuladas 0Figuras articuladas”. Hoy sabemos que así es como se llama a la categoría de juguetes con la que pasamos nuestra infancia. Desde luego, cuando de niños jugábamos con ellos no sólo desconocíamos tal calificativo, sino el que pertenecieran a categoría alguna. Ellos eran en sí mismos un todo, y es que no eran simplemente un muñeco, sino parte de un mundo a escala que podíamos mover a nuestro antojo.

Solo escuchar sus nombres nos entusiasmaba, nos activaba la imaginación pensando en héroes y acción, mucha acción. Madelman, Geyperman, Airgamboys, Comanboys, son los otros “kekos” que –junto a los clicks- nos permitieron vivir increíbles aventuras sin movernos de nuestras casas. Todos hoy se llamarían “figuras articuladas” o “figuras de acción”. A ellos hay que sumar otras que si bien no eran en absoluto articuladas, formaron parte del universo de los niños de aquél entonces: los soldaditos de plástico de los sobres sorpresa (técnicamente, los montaplex) y los indios y pistoleros de REAMSA y Comansi.

Aún retumban los rimbombantes eslóganes a los que recurrieron sus respectivos fabricantes: “Lo pueden todo” (Maldeman); “Más que un juguete, un compañero” (Geyperman); “Juguete completo, juguete Comansi”; de los comanboys se decía “son chulísimos”, y los airgamboys eran “super star”. Mensajes bastantes más simples que los que hoy imperan en el mundo de la publicidad.

Todos estos kekos tuvieron numerosos puntos en común, y no solo me refiero a los niños que jugaban con ellos. Es claro que al situarse en la misma época (los madelman, los “soldaditos” y los “indios y pistoleros” Comansi nacieron en los sesenta, los otros en los setenta), compartieron un mismo “dueño”, y hasta una misma zona de descanso: el legendario tambor de detergente en el que se apilaban sin orden todos ellos. Y no era raro que también compartieran historias, ya que el tamaño no importaba, un click se enfrentaba a un geyperman sin complejo alguno.

Además de estos puntos de conexión “generacionales”, compartían otros. La temática era muy similar, y es que las modas mandan, y –en parte de la mano del cine- en esta época la moda era el western, la temática bélica vinculada a la 2ª Guerra Mundial, el cine histórico, amén de los sempiternos piratas. Y es que los niños de entonces crecimos viendo trepidantes películas del oeste, grandes hazañas bélicas, además de grandes superproducciones históricas y de corsarios del mar. Y todo eso queríamos reproducirlo en nuestros juegos. En aquél momento no eran políticamente incorrectos ni los juguetes bélicos, ni las luchas de indios contra la caballería. Pero donde pueden apreciarse de forma más evidente sus conexiones es acercándonos a sus orígenes.

Sus orígenes :

¿Cómo llegaron hasta nosotros estos muñecos?. Desde muchas generaciones atrás, las niñas han contado entre sus juguetes con muñecas articuladas, aunque hasta la mitad del siglo pasado fueron en cierto modo un juguete elitista, ya que pocas familias podían permitirse comprar muñecas de porcelana, debiendo recurrir a otras de cartón u otros materiales más económicos. Los niños jugaban con muñecos, pero de menor porte y sin articulación (soldados de plomo, v.gr.).

Sin embargo, la introducción del plástico en la industria del juguete, en los cincuenta, permitió generalizar las muñecas, que se “popularizan”. Y del mismo modo aparecen muñecos que emulan a los costosos soldaditos de plomo, pero a mucho menor coste, estando al alcance de casi todos los bolsillos. Sin duda, puede afirmarse que la llegada del plástico marca una nueva etapa en la historia del juguete.

En este contexto, una empresa estadounidense (Hasbro) decide introducir –en 1964- los muñecos articulados para niños, dotándolos de una personalidad atractiva para el sexo masculino, lo que lleva a los muñecos de acción. Son los G.I. Joe, precedentes (e inspiradores directos en algún caso), de los kekos con los que jugamos. Esta perspectiva sexista fue constante en algunos de los nuevos muñecos (así, Madelman, Geyperman), aunque en otros casos terminaría por ofrecer series pensabas para ambos sexos (Playmobil).

Figuras articuladas 1Los G.I. Joe estaban impregnados de una clara vocación patriótica norteamericana. Nacieron en plena guerra fría, y no solo sus figuras representaban inicialmente a los soldados y marineros del ejército americano, sino que incluso su nombre se debe a él, ya que “Joe” era como se llamaban a los soldados rasos de la Segunda Guerra Mundial. Tenía una extraordinaria movilidad (veintiuna piezas móviles), y se presentaron por la empresa Hasbro como “una figura de la acción”, para distinguirla de las muñecas. Nacía una nueva categoría de juguetes: los muñecos de acción móviles.

Ellos fueron el punto de partida. A final de los sesenta los muñecos fueron introduciéndose en todo el mundo, impulsados sin duda también por una circunstancia demográfica: el “baby boom”, que generó una fuerte demanda en el sector del juguete. La industria del juguete se encuentra en plena expansión.

Veamos, en rasgos generales, cómo fue la llegada de estos juguetes a nuestro país.
Los muñequitos de plástico

La aplicación del plástico en los juguetes permitía que las figuras adquirieran una mayor vistosidad, resistencia, sensación de movimiento, y fundamentalmente un abaratamiento del producto. En los Estados Unidos (Beton Toys) y en el Reino Unido (Airfix, Britains), empezaron a desarrollarse figuras similares a los soldados de plomo, pero con nuevos materiales plásticos.

Figuras articuladas 2En España la pionera en el sector fue REAMSA, que a partir de 1955 lanzó muñecos pintados a mano con pinturas de color mate, de unos siete centímetros, cuya temática venía dada por el cine (El Cid Campeador, Lawrence de Arabia, Ben Hur, La Conquista del Oeste), y que se clasificaban en cerca de treinta series (un análisis en profundidad, en este enlace). Se mantuvieron hasta comienzos de los setenta, aunque la empresa continuó hasta los primeros de los ochenta (luego los moldes pasaron a otra, Gomarsa, que no tuvo el éxito que la anterior, y acabó por desaparecer).

Dentro de esta categoría hay que referirse a la marca Comansi, cuyo catálogo no se limitó a la serie del oeste, la más conocida por entonces, sino a la de los soldados de la Segunda Guerra Mundial. Pero el protagonista de Comansi era sin duda el Fuerte, cuyo anuncio televisivo recordamos aún con emoción, viendo cómo el vaquero hacía levantar los cuartos delanteros a un impresionante caballo que despedía el spot con su relinchar.

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Los pistoleros y los indios se hicieron tanto policromados como en plástico monocolor, sin que hubiera una amplia gama de figuras. Con ellos pasamos grandes momentos, al menos yo lo rememoro así, aunque hay que reconocer que los caballos (tanto los de los indios como los pistoleros, que eran los dos modelos tipo que se diseñaron), a veces eran algo tercos y se negaban a mantenerse erguidos, si bien se domaban fácilmente (quien no recuerda la depurada técnica a seguir: estiramiento de las patas hacia el exterior, hasta que el caballo quedaba patiabierto, pero eso sí, vertical). Los muñecos tenían una base para garantizar su estabilidad, aunque no siempre cumplía su función. Y había incluso vegetación, sobre todo en forma de cactus, así como señales y carteles con el típico “Wanted”.

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Más adelante, la propia casa Comansi se introdujo en el mercado de los muñecos articulados, con una creación propia: los Comanboys. Eran más pequeños que los clicks, pese a lo cual no tenían menos movilidad, sino al contrario (demasiada quizá para su tamaño). Cuidaron meticulosamente los detalles, sobre todo los accesorios, ofreciendo vehículos militares, edificios del oeste, caravanas, etc. Salieron series del oeste, militares (en relación con los casco azules), y el espacio.

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Los Comanboys tenían articulaciones en los tobillos (giraba el pie en 360 grados, y también verticalmente), las dos piernas eran independientes, y movían los brazos (aunque sus manos eran rígidas). La cabeza gira sin límite, y el pelo se le podía quitar de forma similar a los clicks. En esta foto podemos comparar un Comanboys astronauta con un colega de Playmobil, y los accesorios que traían: una pistola espacial, un casco y una mochila que no sólo se podía quitar, sino incluso abrir. En todo caso, su principal defecto era la pésima estabilidad, debido en parte al diseño de la planta de sus pies, y en parte a que a poco que se moviera cualquier extremidad, se comprometía el equilibrio del conjunto del muñeco.

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Los soldaditos montaplex

Los soldaditos de plástico montaplex venían en unos sobres de papel, muy frágiles, que se arrugaban y rasgaban con suma facilidad. Pero aunque eran casi de “abrir y tirar”, las escenas que aparecían en ellos les conferían en gran valor, y siempre los guardamos (ello pese a que la propia bolsita te invitaba a darle un uso, ya que en algunos te ofrecían un premio si remitías diez sobres vacíos a Española de Juguetes). Desconozco si algún niño los envío, y en su caso qué recibió. Lo que sí recuerdo es que valían un duro, y que solo se vendían en los kioscos.

Recreaban históricas batallas de la Segunda Guerra Mundial (Iwo-Jima, Salerno, Montecassino, Londres, El Alamein, Normandía…), grupos de combate (paracaidistas norteamericanos, japoneses, Legión francesa, árabes beduinos, italianos, alemanes, comandos franceses, e incluso españoles de la Legión Cóndor), sin descuidar el tema del oeste y soldados de la guerra civil americana, entre otras muchas series. No seguían una escala muy rigurosa (en teoría se encuadran en el 1/72), y ni siquiera entre ellos se mantenían los mismos cánones (los españoles eran especialmente diminutos). Y cada ejército tenía un color (no hace falta decir el de los japoneses…). También tenían su universo de complementos (cañones, aviones, barcos, y la serie oeste tenía sobres con cada edificio de un poblado del oeste).
Más información en http://es.geocities.com/montaplexfigures/

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Los Madelman

Su origen se encuentra en los G.I Joe. El padre de los Madelman fue un hijo del fundador de Exin. Se trata de Arnau, que adquirió junto a otro empresario “Industrias Plásticas Madel”. Como expone Rosaspage, “La idea de fabricar esta línea de juguetes la tuvo Arnau entre 1966 y 1967, cuando visitando los Estados Unidos comprobó el éxito que tenían allí las figuras de acción. Arnau se fijó concretamente en los Gi Joe de la marca Hasbro, nacidos en 1964 y que en aquel momento disfrutaban de un éxito más que considerable. Así pues, el industrial catalán no se lo pensó dos veces y rápidamente puso a los trabajadores de Exin a trabajar en el proyecto Madelman. De este trabajo surgió una nueva figura de acción única en nuestro país, que a pesar de estar inspirada en las figuras americanas, no tomaron como referencia ni su tamaño ni el diseño de sus articulaciones” (http://www.rosaspage.com/exin/emadel.html). Su escala es 1:11.

Desde luego, es su particular escala uno de los aspectos más sobresalientes de esta figura, la más pequeña que se podía diseñar entonces teniendo en cuenta que había que “vestirla” con uniformes y prendas que pretendían tener una proximidad a la realidad tal que en ellos se viera una figura de acción, no un muñeco. Y desde luego lo consiguieron, porque –desde mi punto de vista- si hay algo en lo que los madelman destacaron fue su indumentaria. La escala era más manejable que los G.I. Joe (o sus derivados, como Geyperman), a la par que más económica y fácil de guardar en casa, que el espacio siempre ha sido un problema.

Como digo, los madelman tenían buenos acabados en cuanto a accesorios y ropa, y la figura en sí tenía bastante movilidad. Los antebrazos giraban, tenía articulaciones en rodillas y codos, y los pies (cuando empezaron a llevarlos), se flexionaban hacia arriba y abajo). Uno de sus puntos débiles era la articulación de la rodilla, que si se forzaba (cosa frecuente en manos de niños), se partía el tope. Sus manos reflejaban el gusto por el detalle, apreciándose incluso las unas, aunque la capacidad de asir del muñeco no era del todo óptima. Aquí tenemos un madelman trampero con un click colega de profesión, y vemos que incluso se han montado una carrera en canoa.

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Los clicks de Famobil

El nacimiento de los clicks es sobradamente conocido por todos los lectores de este sitio web, por lo que es innecesario entrar en detalles sobre los mismos. No obstante, es interesante enmarcar su aparición en la historia de los muñecos articulados, porque las circunstancias que rodearon su aparición han sido claves en su éxito.

Y es que –al contrario que los primeros muñecos de otras marcas- su nacimiento se produce no sólo después de la crisis del petróleo, sino debido a tal crisis (como es sabido, Geobra buscaba un juguete que requiriera poco plástico para reducir costes). En este sentido, partían con ventaja económica frente a sus competidores. Junto a esta importante circunstancia, hay otros tres puntos en los que Playmobil marcó diferencias y a la larga la hizo sobrevivir a las demás, más competitiva:

  • Por un lado, no se hace una apuesta por la temática bélica, aunque sí por otras series que si bien pueden considerarse “violentas”, aunque al estar vinculadas a etapas históricas (medievales, oeste) pareciera que no prima el aspecto violento sino el histórico. Con el tiempo la temática del oeste también desaparecerá (al menos eso parece que ha ocurrido).
  • Lanza series dirigidas tanto a niños como a niñas. Deja de ser un juguete de acción de niños, apareciendo como un muñeco genérico. No solo es que representen figuras femeninas (las clacks), sino que se esfuerza por no ser un juguete sexista. En este sentido, Playmobil fue una adelantada a su tiempo.
  • La calidad de los materiales es muy superior al de algunos de los competidores, que tratan de competir diseñando muñecos de tamaño similar o algo superior, buscando una reducción del precio final mediante con plásticos inferiores. Pero el precio no lo es todo, y parece claro que Playmobil logró un equilibrio entre la calidad y el precio que la puso por delante de otros fabricantes, como se vio con los Airgamboys.

Los Airgamboys

De mayor tamaño que los clicks, tienen una mayor movilidad (su envergadura lo permite), sobre todo en la cabeza y los tobillos. Sin embargo, estas articulaciones son precisamente su talón de Aquiles, ya que le dificultan la pedestación, y el mantener la cabeza erguida. También mueven las manos, y los pies son independientes. Sus accesorios tienen más detalles, aunque la calidad del plástico no llega al nivel de Playmobil.
La temática fue una de las grandes diferencias respecto a los famobil de aquél entonces, ya que si bien coincidían en el western, los piratas y las aventuras, lanzaron una serie de romanos muy lograda, así como lo que puede considerarse una de sus series estrella, que era la de la Segunda Guerra Mundial, en la que se representaban soldados americanos, ingleses, alemanes y japoneses (además de vehículos de los mismos).
Tuvieron menor éxito que los clicks de playmobil, y acabarían por retirarse del mercado, aunque con el tiempo volverían, como otros muñecos de la época.

Figuras articuladas 17Para la comparativa he recurrido a un airgamboys de la serie del oeste, en concreto el que representa al General Custer. Como se comprueba, tiene bastantes detalles, y las correas y pañuelos pueden quitarse (no sin dificultad). Su cabeza es intercambiable con otro airgamboys, y al no tener “esqueleto” (como sí tienen los clicks), se le puede decapitar sin que el cuerpo se desmonte. La verdad es que la ausencia del esqueleto también le resta estabilidad, aún con la cabeza en su sitio. El elemento que le dota de cierta rigidez es el pañuelo: si se quita, mirará para todos sitios menos para el frente.

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Los Geyperman

También nacen de la mano de G.I. Joe, pero en este caso de forma más directa, pudiendo considerarse los GIJoe españoles. Incluso algunos modelos (antes de ser fabricados por Geyper) se comercializaron usando material de ActionMan remarcado como Geyperman, y algunas piezas, como el sombrero del cadete de West Point no presentan ninguna diferencia con los de GiJoe o ActionMan, y están marcados como Hasbro.

Con una escala 1:6, aparecen en 1975, y llaman la atención en el mercado español por su envergadura, sus detalles (las cicatrices eran una de sus señas de identidad), su pelo y su barba, y unas manos capaces de asir. Representaban figuras de soldados, aventureros y del oeste, entre otros.

Figuras articuladas 20Su mayor tamaño permite unos niveles de realismo difíciles de superar. No solo se trata de su indumentaria y accesorios, sino del muñeco en sí mismo. Las articulaciones son impresionantes, en especial la de la rodilla, que tiene una movilidad cuasi-humana. Un muñeco atlético como corresponde a una figura de acción, pero con detalles de figura artesanal (la barba y el pelo son una de sus señas de identidad, y tan reales parecen que hasta pierde el cabello…). Los dedos de sus manos son flexibles, pudiendo agarrar con presteza. En fin, en este aspecto son insuperables.

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Sin embargo, a pesar de su éxito, se dejó de fabricar en 1984 debido a los elevados costes de producción y a las nuevas tendencias en las que el juguete bélico empezaba a estar mal considerado. Su desaparición se produjo a la par que los Madelman. Y es que su diseño se realizó antes de la crisis del petróleo del 73, pensado en una materia prima barata. El coste de un muñeco con tanto plástico obligaba a marcar unos precios elevados, excesivos para sobrevivir en un mercado en el que se ofrecían muñecos de menor porte y precio, y de una temática políticamente más acorde a los nuevos tiempos en los que los juguetes con temática violenta o bélica empiezan a proscribirse.

Si se quiere saber más sobre ellos, dirigirse ahttp://www.cyberespai.com/geyperman/principal.htm ohttp://www.elsotanoloco.com/Geyperman.html

Reflexiones finales

Como se comprueba, de todos los muñecos articulados de acción, en España los playmobil son los únicos que no sólo han mantenido constante su presencia en el mercado, sino incluso creciente, cumpliendo los treinta en un estado de salud excelente. La demanda de los clicks no deja de aumentar (ya no solo los compran niños, han pasado a ser un juguete de coleccionista), y su calidad se mantiene alta, con unos buenos diseños (la nueva serie de romanos es un claro ejemplo de ello), y todo ello en una época en la que la industria del juguete se ve muy amenazada por la invasión de juguetes baratos fabricados a bajo coste (y peor calidad), y los juguetes tecnológicos.

La ola nostálgica que desde hace un lustro se vive en nuestro país, ha dado lugar a un gran interés por los juguetes de nuestra infancia. Los padres y adultos de hoy tratan de recordar y poseer sus antiguos juguetes, pero en la mayor parte de los casos es imposible, porque esos juguetes fueron a parar a las manos de “otro niño” que los heredó cuando el interesado dejó de ser un “crío”, o en el peor de los casos fueron directamente a la basura.

Ante eso, los hay que tratan de recuperar figuras iguales en el mercado de segunda mano, pero no es tarea fácil. En ocasiones el estado de los productos de segunda mano deja mucho que desear, y en otros el muñeco sí está como nuevo, pero a un precio desorbitado. Sin embargo, algunas empresas del sector juguetero fueron conscientes de esta demanda, y en los últimos años han sacado “revival” de aquellos juguetes antológicos, por lo general tratando de reproducir el muñeco original, y con unos niveles de calidad más que aceptables, y a un precio razonable.

Primero fueron los Madelman, luego los Airgamboys, Comansi, y por último los Geyperman. Fueron reapareciendo en los estantes de las jugueterías, ante la sorpresa de los padres que acompañaban a sus hijos en busca de cualquier otro juguetito, y que sin poder evitarlo, se acercan a las cajas esbozando una sonrisa, recordando aquéllas sintonías de los anuncios de la época, y deleitándose ante ese juguete que él tuvo de pequeño. Y en un acto de valentía, y pese a tener la sensación de hacer algo raro, decide echarlo al carro de la compra. Y por qué no, quién dijo que los juguetes tuvieran edad.

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